Miro a mí alrededor, observo el paisaje, miles de hojas en tonos ocres me avisan que el otoño se ha ido dejando una pequeña huella de que ahí estuvo. Ahora el invierno se encuentra en pleno apogeo pero... ¿Cómo ser capaz de distinguir entre invierno u otoño? Si es cada vez es menos visible la línea divisoria entre ambos... ¿Y si a esta línea tan diminuta se suma la lluvia?...
Sonrió ampliamente. La lluvia acariciando mi piel, humedeciendo mi cabello y empapando mi ropa, es una sensación que me hace sentir viva, que me hace reafirmar que la vida tiene sentido y que si estoy aquí es por algo. Esa misma sonrisa ilumina mi rostro como si de un milagro se tratase y es que para mí, es así. Es como si esta lluvia fuese mandada por algo más que simplemente el temporal. Y es que quizás arriba buscan mi escarmiento y yo aun no lo encuentro...
No sé si fue correcto olvidar como llorar pero lo hice, si es correcto el reír cuando me nace y también cuando no para evitar cuestionamientos agotadores pero lo algunas veces lo hago. No sé si es correcto extrañarle aun por la noche y todavía más por el día pero le extraño. No sé si es correcto el intentar olvidar constantemente y aun lo intento. No sé si es correcto el anhelar regresar, dudo de esto, pero quizás también lo hago...
Un nudo se forma en mi garganta, intento deshacerlo pero no, ahí está y persiste, resultado de aquellas lagrimas que se han perdido en el camino. Siento que se aproximan mas nunca las siento surcar mis mejillas. Mis ojos arden, parpadeo en busca de descanso pero es inútil. Sé que es por lo mismo, por esa sensación tan cansina que viene cuando el deseo de llorar esta y no es satisfecho. Mis manos tiemblan de frio, pero es un frío inusual uno que no se puede ahuyentar con solo una prenda abrigadora, es de ese que nace desde el fondo, desde lo más profundo. Algunas veces mi subconsciente desea febrilmente regresar el tiempo y evitar errores del pasado sin embargo mi consiente sabe que no es posible y más aún porque si no hubiera sido así hubiera de otra forma posiblemente más elocuente pero al mismo tiempo mucho más mortal...
Quizás mis ojos ven cosas que son ciertas o quizás soy yo quien se engaña pensando que allá todo está bien, no lo sé y tal vez tampoco deba saberlo. Siendo realista, mi mente grita preguntas que desean ser contestadas y yo en un ánimo de glorioso orgullo las guardo solo para mi, prefiriendo recibir silencios eternos en lugar de respuestas que puedan dañar más a mi frágil corazón y es que volver seria regresar a ser y no... ¿Con que propósito? Si, suena tentador mas no, no deseo que mi alma sufra de nueva cuenta ¿para qué?...
Es verdad, mi parte irracional en fragmentos más ínfimos que minutos, me embriaga de anhelo, dolor o melancolía, no sabría como descifrarle empero así es cuando veo a alguien desempeñando el papel que yo tenía, algo con lo que he aprendido a vivir como la mejor de las alumnas. Finalmente solo fue y solo fui. Nunca algo nos separo. Simplemente me encontraba viviendo una maravillosa mentira, era feliz o eso intentaba con todo lo que en mí provocaba sin embargo esa telaraña de engaños se rompió lentamente, se fue desmoronando dejando sin sabores y quitándome la venda de los ojos, aquella venda que permitía que las mentiras se rieran de mí.
Ahora solo realizo lo que fue y no será, rio con elocuencia, recuerdo lo bueno sin importar que persista lo fallido...
Caminando bajo la lluvia es cuando mi alma se siente libre aunque se encuentra consciente de todo, no llora ni hace berrinche cual niña pequeña llorando por obtener lo que desea, no ríe como desquiciada mintiéndose, no se aferra a imposibles, solo se libera poco a poco aprendiendo a vivir lo que le toco vivir, brillando dentro de un mar de oscuridad y luchando por encontrar algo que no le ate ni dañe... Un amor que en verdad se plazca de nombrarse asi...
Sydney Gabrielle Rickman