Aun
Aun tus miradas logran penetrar lo más profundo de mí, logran tocar mi alma.
Aun mis ojos extrañan ver los tuyos y mis oídos oír tu voz.
Aun mi garganta anhela pronunciar tu nombre y que este llamado sea correspondido.
Aun mis brazos quieren tener el calor de tu cuerpo, mis labios ruegan el sabor de tus besos y aun mi cuerpo pregunta por tus caricias.
Aun la razón no vuelve a mí y vivo atormentada.
Aun mi soledad agradece tu ausencia más la añoranza no le permite disfrutarse.
Aun mi amor propio me dicta que hice bien empero mi amor por ti le grita desquiciado que fue una gran estupidez el dejar atrás toda mi historia contigo.
Aun mi madre me apoya consintiendo mis decisiones mientras mi padre cotidianamente maldice tu nombre.
Aun en mis sueños apareces y mis pesadillas disfrutan torturándome con tu imagen.
Aun queda el pensamiento de que la vida es poca comparada con lo que antes era.
Aun mi consciencia me aconseja suplicar al olvido, olvido definitivo y consejo sabio de la esperanza.
Aun yo sigo siendo yo con orgullo, aunque un poco de mi murió contigo.
Aun la niña que jugaba, reía y soñaba felizmente llora temerosa en su habitación, sola, recargada en la cabecera de su pequeña cama abrazando sus piernas, buscando consuelo, evadiendo su realidad y llorando lagrimas de sangre, sangre de su corazón casi totalmente necrosado. Y aun el jardín donde reinaban rosas blancas, esplendorosas y bellas, aun ahí, ahora el pasto está seco, sin vida ahora en él reinan rosas de color negro llenas de espinas.
Aun la mujer llora sonrisas al mundo entero esperando que un día este le regrese algo, una razón poderosa con la cual pueda seguir y retomar el camino.
Aun las nubes reinan en el cielo acunando gotas de lluvia que aquella mujer disfruta a pesar de que su alma desgarrada esta.
Aun el sol no se asoma por la ventana aventurando un mañana igual al día en que habita.
Aun la gente señala a la pobre mujer gritándole, hablando a sus espaldas y tachándola de mil cosas mientras que su único pecado fue amarte.
Aun sus seres queridos le aconsejan resignación.
Aun la niña y la mujer viven temerosas del futuro que promete poco y del pasado que aun les acecha ventajoso.
Aun duele y no al mismo tiempo.

Sydney Gabrielle Rickman
Olvide todo aquello que me mantenía atada a tu recuerdo...